Las características por las que podemos reconocer a un niño con autismo a son variadas, ya que a veces es una condiciones, otras un trastorno y otras un perfil de personalidad, no una enfermedad. Se considera que una persona tiene autismo si tiene o ha tenido en alguna etapa de su vida, cuando menos siete de las siguientes características:
Al margen de las controversias que rodean las teorías sobre el autismo, existe un buen número de hechos suficientemente comprobados:
Las pruebas con rayos X, TACS del cerebro y otras pruebas médicas no reflejan hasta ahora síntomas físicos que coincidan en los autistas. En algunos casos, se refleja en el electroencefalograma como unos picos. Se han realizado a la fecha muy pocas autopsias.
A menudo los niños con autistmo no son diagnosticados tan pronto como se podría esperar: los diagnósticos van desde los 18 meses a los 4 años. En algunos casos, la identificación no se realiza hasta mucho tiempo después. Sacar a los niños con autismo de su casa y ponerlos al cuidado de otras personas no tiene ningún efecto. La estadística muestra que por cada cuatro personas del sexo masculino, hay una del sexo femenino.
Los niños con autismo generalmente no tienen contacto ocular e incluso lo evitan. Es relativamente sencillo enseñar a un niño con autismo a mirar a los ojos, pero al hacerlo no se modifican otros aspectos de su comportamiento.
Aunque hay historias de personas con autismo curados, ninguno de los métodos que se auto acreditan dichas curaciones han producido otras curaciones posteriores. Una minoría de personas con autismo lleva una vida normal, aunque son muy pocos los que llegan a casarse o muestran interés por el otro sexo y además no tienen iniciativas. El resto precisan ser cuidados durante toda su vida
https://www.cdc.gov/autism/es/about/sobre-los-trastornos-del-espectro-autista.html